El magnate neoyorquino había transformado esta elección legislativa en un plebiscito sobre su gestión en la Casa Blanca. Estos resultados arrojan, entre otras cosas, pesadas sombras de dudas sobre el futuro de James D. Vance y Marco Rubio, aspirantes a conducir a un barco seriamente averiado en medio de una tormenta perfecta en alta mar.